Por Bernardo Congote Ochoa, miembro del Consejo Internacional de FyL

No se encuentran explicaciones políticas ni, mucho menos, económicas. La observación del paso a paso de la Argentina estremece. Se aproxima indefectiblemente hacia el fondo de su propio abismo estando preavisada[i].

Acabamos de ver que el, presuntamente irrefrenable, Donald Trump habría logrado presentarse como un ser humano razonable, eso sí, sólo hasta el último debate preelectoral de Estados Unidos. Pero en la Argentina no se apreciaría alguna solución (que no sea problemática, por supuesto).

O sea, una solución que rompa la esquizofrénica idea de que se puede comer la torta y conservarla entera al mismo tiempo[ii]. O su paralela, de que pueda haber algún parto sin dolor. ¿Aceptarlo? No. ¡Eso no!

Mientras unos, aparentemente más cuerdos, se hacen las artes para pasar las fronteras, otros, atados a sus capitales fijos – los terratenientes – se han dejado encerrar, por un lado, por gobiernos que les cobran impuestos por exportar (¡en un país sin dólares!) y, por el otro, poniéndose a merced de una horda de fanáticos catolizados que cualquier noche invaden como plagas las estancias[iii]/[iv].

La pobresía, ignorando patológicamente su hambruna y la ignorancia producto del confinamiento más prolongado del planeta, esquizofrénicamente ve en sus enterradores la llegada de una salvación que, peor, viene esperando inútilmente desde hace casi un siglo.

La clase media, carne de esta hamburguesa, ha quedado en que mientras sus mayores no podrían abandonar el país protegiendo la casa y el carro que todavía están al debe – falso diagnóstico-, sus jóvenes, como desafortunada fortuna avizoren, sólo allende las fronteras, su presente y futuro.

Ahora. ¡Todos sin excepción vienen votando y financiando por décadas estas perversiones! Este nosocomio sociopolítico ha sido alimentado por años gracias a los impuestos que paga la mitad de quienes trabajan, permitiendo que la otra mitad no trabaje[v]. ¿Romper eso? No. ¡Eso no!

De nada ha servido percibir, como se acaba de contabilizar recientemente, que unos 450.000 millones de pesos de sus impuestos, les hayan sido robados por los gobernantes durante los últimos años 2.000, la mayoría de ellos en cabeza de Cristina[vi].

Y si lo anterior no bastara, la única acción racional argentina en lo económico consistiría en devorarse al precio que sea los cada vez más escasos dólares disponibles.

Dolarización que obliga dejar de comprar mercancías lo que, a su vez, eleva los inventarios, frena la producción industrial y, en todos los frentes, agudiza el desempleo de personas y capitales.

¿Otra solución problemática? Una devaluación que eleve por centenares por ciento los precios internos, agudizando la hambruna y el desempleo[vii]. ¡No. Eso no!

¿Por qué ninguna de estos argumentos y diagnósticos tiene cabida en la mentalidad argentina? Porque ella estaría amarrada, patológicamente, a preservar la “verdad salvadora” que le vendieron las “evitas”. ¿Responsabilizar a Cristina? No. ¡Eso No!

La patología argentina encontraría raíces en sus ataduras a los vientres de presuntas salvadoras cuyos resultados han sido y siguen siendo, todos, perversos.

La dificultad enfermiza de zafarse de la palabra condescendiente de sus “evitas” para acogerse a las verdades verdaderas -pobreza, ignorancia, abismo-, explicaría por qué no hay argumento político o económico que valga en esta Argentina enferma. No. ¡Eso No!

Confirmando lo cual, las mayorías votaron a Fernández sabiendo que se encontraba agarrado a la matriz de Cristina, la misma cuyos latrocinios le han sido perdonados por los argentinos mucho antes de que los jueces cierren las causas.

¿Cómo no perdonarle a su propia madre que se apropie de sus riquezas? ¿Cuál es la salida patológica? Convertir a esa “evita” generosa neurótica – sólo con ella misma – en una esfinge celestial o, inaceptablemente, desnudarla como una figura que sólo produce daño[viii].

De esta forma, humillada hasta el extremo por los ardides de su última “evita”, la Argentina está a punto de arrodillarse para pedirle que, de nuevo, ella sea la que le engañe[ix].

Cristina, remozada “evita”, calla. Se encuentra agazapada a la espera de que la desesperada humillación que producen el hambre y la ignorancia vomite por las calles a las patotas que le supliquen hacerse dictadora (Madre y Señora que recoja sus lágrimas)[x].

Paradójicamente, la solución es problemática. Esta idealización de la realidad sociopolítica tendría por cura que el paciente, psicoanalíticamente hablando, primero, pidiera ayuda siquiátrica y, segundo, acepte que está enfermo.

Ninguna solución racional económica o política, podría penetrar el alma de un enfermo de estas características, a no ser que él mismo lo acepte, él mismo lo trabaje y él mismo lo permita[xi].

Pregunta final: ¿Cómo hacer que toda una sociedad “vaya al psiquiatra”?

Congótica. (“Evita”. De: Evitar. Precaver. Impedir que suceda algún daño, peligro o molestia; apartarlo // Excusar, huir de incurrir en algo).


[i] https://www.federalismoylibertad.org/macri-o-fernandez-salto-al-vacio/

Agosto 2019.

[ii] https://www.federalismoylibertad.org/quienes-se-comieron-la-torta-argentina/

Marzo 2019.

[iii] https://www.federalismoylibertad.org/el-abismo-m-o-el-abismo-k/

Agosto 2019.

[iv] Examinar el espíritu y la letra de Fratelli tutti (Bergoglio, J. Roma, Octubre 2020). Disponible en: http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.pdf

[v] https://www.federalismoylibertad.org/pobreza-violencia-y-cristianismo/

Julio 2019.

[vi] Dato emitido como producto del retiro de la Agencia Anticorrupción como querellante anticorrupción. “Ya somos grandes”, TN, edición de octubre 22 2020.

[vii] https://www.federalismoylibertad.org/el-argentino-aviva-la-llama-inflacionaria/

Abril 2029.

[viii] https://www.federalismoylibertad.org/la-argentina-estaria-bajo-el-azote-de-una-remozada-agripina/

Julio 2020.

[ix] https://www.federalismoylibertad.org/una-sociedad-humillada-cae-en-brazos-de-la-dictadura/

Sep. 2020.

[x] https://www.federalismoylibertad.org/la-tragedia-argentina-el-cristinismo-catolico/

Ago. 2020.

[xi] La estructura argumental siquiátrica de esta nota, viene de: Zuleta, Estanislao. (2000). “Idealización de la vida personal y colectiva”, en Elogio de la dificultad, Cali: FAEZ, págs. 62 a 69.

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