Por Bernardo Congote, Miembro del Consejo Internacional de la FYL

Resultaría alarmante hacerle seguimiento a algunas de las notables “mujeres K”. Dejando a un lado a la jefe del aquelarre, emiten chirridos de un día para otro las Vallejos, las Dondas, las Salas o las Bonafinis.

No se sabría a quién escoger en medio de esta cortesanía de mediocridades. Las peores personas, las peor habladas, las peor instruidas, las más cínicas o las más desvergonzadas. Y peor ¡las que atentan impunemente contra las instituciones republicanas!

Por estos días se salió de madre la Donda, desnudando la desfachatez con la que negocia al interior de su propio círculo con los planes sociales – léase, con los impuestos de los argentinos-.

También la Salas reclamándole al Gobierno porque todavía sigue estando presa luego de haber desfalcado fondos sociales y agredido físicamente a otros ciudadanos.

Y la Bonafini, abuela argentina que pone en duda la calidad de los nietos, permanentemente se desboca con vocabulario digno del peor malevaje en contra de todo lo que se le atraviese vestido de republicano.

Pero la Fernanda Vallejo podría hacerse reina entre las peores. Con riesgo de errar, las otras carecerían de instrucción superior; y, si la tienen, no se les notaría. Pero ésta funge públicamente como Economista y por parte alguna se le nota poseer las calidades siquiera de una estudiante primaria.

Ayer criticando al gobierno Macri como hoy desmoronando a su propio gobierno, la Vallejos se destaca por un craso analfabetismo funcional económico.[i]

Días atrás osó afirmar públicamente que los argentinos “tenemos la maldición de exportar alimentos”.[ii]/ En primer lugar, ello equivaldría a que los coreanos consideraran una maldición exportar celulares, los indios tecnología, los saudíes petróleo o los mismos estadounidenses, trigo y maíz.

La autodenominada “economista” ignoraría sin vergüenza alguna, que el comercio internacional argentino con la Unión Europea, como ejemplo, durante la década 2009-2018 produjo estos resultados:

  • Las exportaciones argentinas habrían sido, preferentemente, del sector agropecuario;
  • Los agricultores argentinos, habrían exportado $USD 32.9 dólares por cada dólar que consumieron importando; y
  • En el comercio internacional con la UE, los agricultores argentinos serían 143 veces más eficientes que los industriales. [iii]

Si lo anterior no bastara, la tal “economista” añadió que esa presunta “maldición exportadora” argentina, haría que “los precios internos sean tensionados por los precios internacionales (por lo que es) imperioso desacoplar (sic) precios internacionales y domésticos ya que los domésticos deben regirse por la capacidad de compra (en pesos) de los argentinos”

Esta afirmación, que se destacaría por torpe en la boca de un estudiante primario de Economía, hace erupción como una grosería viniendo de una “economista” que, para peor, funge como Diputada Nacional argentina. (¡Si exportar alimentos fuera una maldición, otra maldición argentina sería pagarle salario con dineros públicos a la Vallejos!).

Gracias a estas máximas (que parecen salidas de “Mínimo” el jefe varón del aquelarre), Fernanda Vallejos se ha autoelegido como la Grotesca Genio de la Teoría Económica criolla.

Ahora. ¿Cómo olvidar lo de la “exitosa abogada” que salió de un juzgado gritándoles a sus jueces, como una pelafustana: “la historia me ha absuelto y serán Ustedes (los Jueces) quienes tengan que responderle a la Justicia (¡por estarla juzgando por sus delitos!)?

¿Pero acaso es el de las Vallejos un caso aislado en el profesionalismo argentino? Lamentablemente no.

También pululan “los Vallejos”. Bastaría hacerle seguimiento a los magros hechos producidos por el Ministro de Economía Guzmán. O a las propuestas contra jurídicas del “benemérito profesor de Derecho” Alberto Fernández. O la gestión del grotesco Ginés, a la sazón Ministro de Sanidad.

Unas y otros podrían disputarse el deshonor de reinar en el aquelarre K. (¡Pero no el honor de gobernar la Argentina!)

Cabrían pocas dudas acerca de que una verdadera maldición argentina sería la protuberante ignorancia de algunos de los profesionales que, votados por masas también analfabetas funcionales, han gobernado durante casi todo el período republicano desde 1983.

Y, peor, la de que también otros profesionales de diversas disciplinas sólo fueran capaces de sostener el balón republicano apenas cuatro años abanderados en el retador lema de “Cambiemos”.

En la Argentina política, una penosa lista de algunos de sus profesionales merecería cargar con el peso del aforismo popular: ¡Que entre el Diablo y escoja!


Congótica. Todo el planeta se ha espantado – para bien- con la cínica capacidad de Trump para irse, muy presidencialmente, contra las instituciones democráticas de Estados Unidos. Pero en la Argentina nadie se espanta por el permanente atentado antirrepublicano de “las Vallejos”.

Congótica 2. Y, peor, millones de argentinos dicen profesar devoción por la jefe del aquelarre, una Vicepresidente que, elegida como producto de las instituciones republicanas, se ha montado en el cargo para vaciar al Estado argentino. ¡Y todo bien!…

Congótica 3. Los analfabetas funcionales argentinos tendrían el derecho constitucional de trabajar en el país. ¿¡Pero casi todos en el aquelarre K!?


[i] Categoría inferior del analfabetismo como que describe a los que aprendieron a leer pero no entienden lo que leen; y si lo entienden, hacen todo lo contrario de lo que aconseja la sindéresis.

[ii] Tomado originalmente del programa televisivo El Destape y reproducida en el programa Ya somos grandes (TN), jueves 14 de enero 2021.

[iii] https://www.federalismoylibertad.org/en-la-argentina-exportar-ser-productivo-es-morir/

enero 2020. (Negrillas del artículo). Datos extractados de: Espitia, Y. y Laverde, Y. (2019). “Sectores CIUU del comercio Argentina – Unión Europea”. Micro investigación dirigida por el autor del artículo, en la Universidad Antonio Nariño, Bogotá, Colombia.

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