*Por Bernardo Congote

Un periodista de La Nación en vivo le preguntó a Pagni, acerca de los efectos que tendría la decisión electoral de Macri sobre la <<grieta>>. Y aquel respondió que esta decisión profundizaría la polarización. Pero no sería válido confundir a la una con la otra.

La <<grieta>, como herencia probable de la dictadura crónica argentina, significa no escuchar al otro, no verlo, no tenerlo en cuenta. No hay diálogo en la grieta[i]. Hasta estos días, bastaba sintonizar algún programa del tipo >>A dos voces>> para comprobar este diagnóstico.

La polarización, por su parte, significa, es cierto, la consolidación de polos. Pero polos de opinión. Polos que significan contradicción. Polos que suponen esbozar ideas. Polos dialogantes.

La solución de la grieta, si es que puede llamársele tal, es el exterminio del otro. Si al otro lo doy por inexistente, por equivocado inclusive cuando acierta o por enemigo y no por adversario, la violencia política surge como salida… suicida. Porque nadie gana en la guerra[ii].

Por ello que la polarización tiene soluciones múltiples. Precisamente porque la aceptación de diferencias multiplica las soluciones posibles. Lo enseña la Física. Cuando el polo positivo y el polo negativo actúan sobre un cuerpo, generan energía y movimiento; pero no garantizan que el resultado sea predecible. Existen, probablemente, todo tipo de soluciones.

No resultaría, por tanto, arriesgado afirmar que la grieta sea el método propio de la dictadura. Como tampoco asociar a la polarización como el método propio de la democracia. Bien podría probarse que las dictaduras terminan en el terrorismo[iii]. Y, por contrapartida, que las democracias no terminan sino se reproducen gracias, entre otros factores, a la alternación en el ejercicio del poder.

Por lo anterior, el escenario político al que se enfrenta la Argentina desde este once de junio es novedoso. En primer lugar, porque probablemente, los diálogos mediante los cuales ha fructificado la candidatura vicepresidencial de Miguel Pichetto, prueban a fondo la potencia energética de la polarización cuando los diferentes se unen. No en vano hoy se llama Juntos por el Cambio.

Pero, al tiempo, los reunidos por el cambio se enfrentan al hecho de que en la otra franja electoral argentina queda un grupo que no admite un método diferente al de la grieta. De modo que la inevitable consolidación del kirchnerismo, con o sin Massa de su lado, enfrenta a la Argentina a la paradoja de escoger entre dos métodos formalmente irreconciliables: la grieta o la polarización[iv].

Grieta y polarización son como el agua y el aceite. Pero ambos líquidos tienen, en democracia, un tipo de solución: las urnas. Cada voto en la urna electoral, independientemente de si proviene agrietados o polarizados, suma. Y esta suma es la que va a permitir, tanto en las PASO como en octubre, a una solución no terrorista: alguno de los dos bloques va a obtener más votos que el otro.

Juntos por el Cambio tiene la polaridad suficiente para dialogar con su contraparte kirchnerista. Pero como esta no tiene polaridad, dado que su método es la grieta, ambas partes están abocadas al juicio electoral. Y este fenómeno es, esencialmente, democrático. Por eso están al alza los mercados y las esperanzas.

Macri le metió un gol de camerino al kirchnerismo eligiendo a Pichetto como fórmula vicepresidencial electoral. De aquí en adelante el balón está en los votantes argentinos. Democráticamente, la sociedad votante decidirá si la Argentina continúa jugando su partido metiendo más goles o ¡metiéndose autogoles!

*Miembro del Consejo Internacional de la Fundación Federalismo y Libertad (www.federalismoylibertad.org), profesor universitario colombiano y autor de La Iglesia (agazapada) en la violencia política (www.amazon.com).

Junio 2019

[i] Junio 2019 https://www.federalismoylibertad.org/la-otro-lastre-de-la-dictadura
[ii] La victoria pírrica se nos habría vendido como excepcional. Podría haberlo sido en la antigüedad grecorromana. Pero no en una modernidad que se ha degradado en medio de innumerables guerras a escala internacional y nacional (con las guerras civiles de tipo insurgente).

[iii] Analizando la Miseria de la Cultura Argentina (Eisen, 1981), el filósofo colombiano Zuleta propone que todo gobierno dictatorial, reductor al mínimo de las fronteras entre Estado y Sociedad, <<conduce al terror>>. (Zuleta, E. (2000). Elogio de la dificultad. Cali, Colombia: FEZ, Página 67.

[iv] Juntos por el cambio bien podrían dialogar con los kircheneristas. Pero el diálogo no está en el ADN kirchnerista.

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