Por. Sergio Feler*

Porqué genera incertidumbre en los mercados su designación como vicepresidente

Desde la perspectiva de la fundación Federalismo y Libertad, no resulta sorprendente que los agentes económicos se peguen un buen susto al enterarse que Carlos Zannini podría llegar a ser vicepresidente en la fórmula que encabeza Daniel Scioli. Después de todo, es uno de los ingenieros más importantes e influyentes de esta nueva Argentina caracterizada por un ataque implacable contra toda energía emprendedora surgida, claro está, de individuos u organizaciones del sector privado.

Como contrapartida desde luego, esta nueva Argentina (a imagen y semejanza) de Zannini, ha promovido un crecimiento del aparato estatal hasta los recovecos más íntimos de la vida económica individual, arrogándose todos los poderes para asignar a los argentinos una función en la vida social, determinando quien debe consumir, qué se debe consumir, cuáles son los precios que se deben pagar, quién debe producir y qué es lo que se debe producir; o lo que es lo mismo, la Argentina ha dado un giro hacia el socialismo, con orientación a la izquierda, lo que en definitiva es irrelevante.

Este contexto al sector productivo, al emprendedor poco le importa si el socialismo es de derecha o de izquierda, solo necesita reglas claras que se respeten en el tiempo para operar, y si además, esas reglas son justas e iguales para todos mucho mejor.
Ahora bien, ¿Por qué el empresario privado y sin poder de lobby se pone nervioso ante la perspectiva de continuar con este camino hacia una aplicación más profunda de un esquema socialista?

La respuesta es simple y de sentido común: porque tiene ahorros invertidos en el país. Uno de los atributos de los estados gigantes e invasores de las economías individuales, es que tienen el poder para usar y disponer de los recursos que se encuentran bajo esa jurisdicción, de hecho, aunque no de derecho (como en un sistema comunista).

En otras palabras, se produce una muy razonable incertidumbre, puesto que se genera una tendencia a la dependencia del burócrata de turno de usar y disponer de lo propio cambiando leyes a piacere: ¿Cuánto me costará un nuevo empleado?, ¿Cuánto pagaré de alquiler?, ¿Cuánto cobraré por mis servicios?, ¿Cómo conseguiré los repuestos para estas máquinas?, ¿Cómo ingresaré el dinero por mis ventas afuera del país?, ¿Cómo pagaré por los servicios obtenidos afuera del país?, estas son solo unas muy pocas de las miles de preguntas que tienen una respuesta común: Dios sabrá…
* Vicepresidente de Federalismo y libertad. Licenciado en Economía (Universidad Nacional de Tucumán) y MBA por la Universidad ESEADE.

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